Vivir con arte
7 de noviembre de 2026
La conozco de chica. Las dos crecimos en el gueto de la Plaza Vicente López: hijas de padres que van saludando conocidos por la calle, colegios bilingües y una rotisería sobre la calle Montevideo que sólo vendía empanadas de carne y pollos al spiedo y que estaba abierta los domingos hasta tarde, por suerte, porque si no hubiéramos muerto de hambre; porque los domingos, naturalmente, nadie cocinaba. Infancia marcada por la música (la de ella) y un tío artista como en las mejores familias, Federico Manuel Peralta Ramos . Esto por el lado karmático del apellido. "En mi familia, a nadie le importa mucho quién sos en tanto cantes o toques la guitarra. Cuando venían invitados a comer, los chicos no podíamos pasar al living, pero siempre había un momento en el que era legal entrar, hacer una gracia y volver a salir. Como en La novicia rebelde".